A pocos kilómetros del faro, sobre la Ruta 9, esta bodega boutique cultiva sus viñas en suaves colinas ventiladas por la brisa atlántica, a apenas 7 km del océano. La visita clásica recorre el viñedo y la plantación de olivos y termina con una cata de cuatro vinos —rosado, chardonnay, merlot y tannat— acompañados de pan de masa madre y sus propios aceites de oliva.
Para los más curiosos está la experiencia Ultramar, con vinos añejados en su cava submarina, y un restaurante para estirar la tarde entre copas. Es el plan perfecto si querés enoturismo de escala chica y con identidad marítima, sin salir del entorno de José Ignacio. Conviene reservar con anticipación; tené en cuenta que la bodega cierra martes y miércoles.
