Entre las lomadas que rodean a Pueblo Garzón se esconde uno de los molinos de aceite de oliva más premiados de Sudamérica. La visita arranca con una proyección sobre la cultura del olivo, sigue con un recorrido explicativo por el proceso de elaboración y un paseo en carro tirado por tractor entre los olivares, y cierra con una cata de tres aceites extra vírgenes acompañada de pan, nueces y aceitunas.

El broche es armar tu propio blend de aceite en una botella de 250 ml para llevarte de recuerdo. Es un plan distinto al enoturismo clásico de la zona: acá el protagonista es el olivo, con las sierras de Garzón de fondo. Las visitas son con reserva previa, en fechas seleccionadas de fin de semana; hay calendario publicado para 2026. Ideal para foodies y para un día gris de campo.