La cancha nació como un puñado de tres hoyos entre chacras y llegó a tener veintiuno antes de que Ángel Cabrera, dos veces campeón de majors, la rediseñara entre 2013 y 2015. Hoy es un recorrido de 18 hoyos par 72 de más de 7.000 yardas, con diez lagos repartidos entre los viñedos, olivares y sierras del emprendimiento Garzón. El hoyo 12, un par 5 custodiado por tres espejos de agua, es la postal que todos recuerdan.

Fue el primer campo del mundo en recibir la designación PGA Tour Preferred, un sello comparable a la marca TPC, y está afiliado a la Asociación Uruguaya de Golf. No hace falta que vengas con hándicap: el programa Puertas de entrada al Golf te permite reservar tu primera clase y arrancar de cero. Después del recorrido podés cruzar a la bodega y cerrar el día con una copa mirando las sierras.