Abierto en diciembre de 2024, el espacio del escultor uruguayo Mauro Arbiza suma otra razón para caminar Garzón despacio. Funciona como taller y sala de exposición al mismo tiempo, así que podés ver la obra terminada y también el proceso: esculturas que el artista concibe como piezas cargadas de energía, con una dimensión espiritual que incluye prácticas como el reiki incorporadas a su trabajo.
El jardín de esculturas es el corazón del lugar: recorrerlo entre piezas de gran formato, con el silencio del pueblo de fondo, es una experiencia distinta a la de cualquier galería tradicional. Si andás por la zona siguiendo el circuito de arte de Garzón, sumalo al itinerario junto a las galerías de la plaza; es de esos lugares donde el artista suele estar presente.
