Vicente "Pirulo" Correa es pescador de tercera generación y lleva seis décadas trabajando la laguna: es el que provee pescado fresco a La Huella, Popeye y La Susana, y hasta abasteció el pop-up de Mauro Colagreco en Estancia Vik. Junto a Cristina abrió su propio rancho con deck de madera a orillas de la laguna de José Ignacio, y lo que nació como cantina para trabajadores gastronómicos se convirtió en fenómeno: hubo días de 250 cubiertos.

Acá no hay carta de autor: hay corvina, pejerrey o lisa según lo que salió esa mañana, a la plancha con sal y pimienta, papas fritas y ensalada de repollo. Se come muy bien por unos 750 pesos con refresco y flan casero incluidos, algo casi imposible en la zona. En verano abre todos los días del mediodía a las 18; en invierno, solo algunos fines de semana.