Freddo es la heladería que cualquier rioplatense reconoce con los ojos cerrados, y su local de la calle Eugenio Sainz Martínez es la única heladería con puerta propia dentro del pueblo de José Ignacio. Entre tanto restaurante de autor y parador sofisticado, este rincón resuelve el antojo más democrático del verano: un buen helado después de la playa, sin reserva ni lista de espera.

La carta es la de siempre: dulce de leche en todas sus variantes, cremas, frutales y también alfajores y productos envasados para llevar a la casa alquilada. Funciona perfecto como excusa para pasear por las callecitas de arena del pueblo, cucurucho en mano, entre la plaza y el faro. Si venís con chicos, es la parada obligada de la tarde.