En una casona de fines del 1800 restaurada, con una fachada fucsia imposible de pasar de largo, La Pulpería recupera el espíritu de las viejas pulperías camineras: un lugar de encuentro en Pueblo Garzón donde tomarte algo, comer rico y mirar diseño. La estadounidense Amanda Dean abrió el espacio con bebidas naturales, pastelería casera y sandwiches vegetarianos, más una casa de huéspedes en la misma propiedad.
Adentro convive el café con La Casa de las Hermanas, una tienda-concepto de arte y diseño sudamericano que suma DJs en verano. La apuesta es desafiar la estacionalidad marcada de Garzón y sostener un punto de reunión abierto todo el año, algo que el pueblo venía necesitando. Si vas a Garzón por el día, es la parada natural entre galerías y almuerzos.
