Popei es historia viva de José Ignacio: abrió en 1991 y lleva más de treinta temporadas en el centro del pueblo, a dos cuadras de la playa. Es el clásico familiar donde la frescura del pescado manda: calamares con langostinos, paella, arroz con mariscos, pastas caseras —incluso con algas—, pizzas al horno de barro, milanesas y el infaltable chivito.
Frente a tanta apertura de moda, Popei mantiene la esencia de restaurante de pueblo de pescadores: servicio que te hace sentir en casa, precios más amables que el promedio de la zona y una clientela que vuelve año tras año. Trabaja por temporada, así que en invierno suele estar cerrado; en verano es una apuesta segura para ir en familia.
