Casagrande resuelve una ecuación difícil en José Ignacio: espacio de apartamento con servicios de hotel. Sus 59 unidades van de habitaciones amplias a aparts de una, dos y tres habitaciones, metidos entre pinos a la entrada del pueblo, a corta caminata de la playa y de los restaurantes. Hay piscina exterior climatizada en verano, restaurante propio, almacén en el hotel y hasta parrilleros comunes para el ritual del asado.
En temporada suma su beach club en la playa Mansa, con servicio de playa para huéspedes, snacks y tragos frente al mar. Es la opción más funcional de la zona para familias y grupos que quieren quedarse varios días con cocina propia, sin resignar mucama diaria, conserjería y estacionamiento cubierto. Menos pretensioso que los hoteles de diseño del pueblo, y justamente por eso, muy querible.
