LUZ es un lodge chico y muy cuidado escondido entre el campo ondulado y el Atlántico, en las afueras de José Ignacio. Son apenas siete habitaciones de tonos tierra e interiores de inspiración marroquí, con linos suaves y esa mezcla de rústico y lujo que tan bien le sienta a la zona. El nombre lo dice todo: acá el eje es la mesa, con cocina de la huerta a la mesa y una cava que manda.
Entre comida y comida hay piscina infinita climatizada rodeada de pinos, un bar de gin, cancha de tenis, un gimnasio con equipamiento artesanal forrado en cuero y bicicletas para perderte por los pinares y olivares de la chacra. Es un plan para gourmets y parejas que quieren la escena de José Ignacio pero durmiendo en silencio de campo. No es barato: las tarifas arrancan alto, a la altura de la experiencia.
