Para hacer kitesurf en la Laguna Garzón hay que registrar la salida antes de empezar, en la web del Ministerio de Ambiente (ambiente.gub.uy/kitesurf), y navegar dentro de las dos zonas habilitadas que tienen al puente circular como eje, una al norte y otra al sur del tendido. El cupo es de hasta 30 practicantes en simultáneo por zona y los estacionamientos habilitados están a ambos lados de los accesos Oeste y Este del puente. La mejor ventana de viento en la laguna va de octubre a marzo, así que la temporada está por arrancar: conviene tener el trámite claro antes del primer día bueno.
Por qué la laguna tiene reglas propias. La Laguna Garzón integra el Sistema Nacional de Áreas Protegidas desde 2014, y el sector del espejo de agua que reúne las mejores condiciones para el kite es, al mismo tiempo, una zona clave del ecosistema: ahí se concentran aves acuáticas y playeras, peces e invertebrados, y ahí ocurre el intercambio de aguas entre la laguna y el mar cuando se abre la barra arenosa. Por eso el Ministerio de Ambiente no prohibió el deporte: lo ordenó en el espacio. El régimen se fijó por la resolución ministerial 461/2020, del 15 de diciembre de 2020, y se prorrogó por la resolución 382/2022 hasta que se apruebe el plan de manejo del área, que al día de hoy sigue en elaboración. Como es un régimen prorrogado, lo prudente es confirmar el estado vigente en la web del Ministerio antes de cada temporada.
Dónde se puede navegar. Las zonas habilitadas se ubican tomando como eje el puente circular de la Laguna Garzón, tanto al norte como al sur del tendido. Fuera de esas áreas, el espejo de agua queda reservado a la fauna. El detalle exacto de los límites está en el mapa que publica el propio Ministerio, y es la referencia a mirar antes de armar el equipo: no es un croquis orientativo, es la delimitación oficial. Los estacionamientos habilitados están a ambos lados del acceso Oeste y del acceso Este del puente, y respetarlos tiene una razón concreta además de la burocrática: estacionar fuera de los sitios marcados acelera la erosión de las orillas arenosas.
El cupo, en la práctica. Treinta practicantes en simultáneo por zona es un número generoso para casi cualquier día del año, pero deja de serlo en los picos de enero y febrero, cuando la laguna se llena de cometas. El registro previo existe justamente para eso: para que el cupo se pueda contar. Registrar el inicio y el fin de la actividad no es un trámite decorativo, es lo que permite saber cuánta gente hay en el agua en cada momento. Si vas con escuela, lo habitual es que el operador te explique el paso a paso; si vas por tu cuenta, el trámite corre por tu cuenta también.
Cuándo sopla: la ventana de la temporada. Según la ficha de Kite Club Uruguay, que tiene su base junto al puente, la mejor ventana de viento va de octubre a marzo, con el pico en pleno verano, y la zona acumula unos 245 días ventosos al año. Lo que hace especial a esta laguna no es la intensidad sino la forma del agua: es somera y plana, se hace pie en casi todo el espejo y el viento resulta aprovechable en casi cualquier dirección dentro de la laguna, algo que en el mar abierto no pasa. Eso la convierte en una de las aulas más nobles del país para aprender, y en un lugar cómodo para volver a navegar después de meses sin salir.
Las escuelas de la zona. Sobre la orilla, la Escuela de Kite y Windsurf Laura —dirigida por Laura Moñino, instructora internacional IKO, con más de 32 años de trayectoria y el único centro IKO de Uruguay— da clases y alquila equipos de kitesurf, windsurf, wingfoil, SUP y vela ligera desde su base en Ruta 10. La escuela de kite de la Laguna Garzón ofrece cursos para principiantes, clínicas para avanzados y formación de instructores. Y si el plan es más pausado, A Pura Vela, en la orilla rochense, trabaja con catamaranes y suma paseos familiares con observación de flora y fauna. Cualquiera de las tres resuelve, además, la duda del día: si el viento sirve o no sirve.
El otro spot: la Laguna José Ignacio. A pocos kilómetros hacia el oeste, la Laguna José Ignacio —14 km², sobre Ruta 10 alrededor del km 176— es el otro espejo de agua de la zona con condiciones de viento aptas para kite y windsurf, y su ficha la describe como spot de todo el año. Es también un área de importancia para las aves, con flamencos y cisnes de cuello negro, así que las mismas precauciones de distancia con nidos y colonias valen ahí. Para el que quiera el panorama completo de qué se puede hacer sobre el agua en la zona, la guía de experiencias en la Laguna Garzón reúne agua, aire, vino y arte, y la de kayak y SUP cubre las disciplinas de remo.
Qué conviene confirmar antes de salir. Tres cosas: el estado vigente del régimen y el mapa de zonas en la web del Ministerio de Ambiente; las condiciones del día con alguna de las escuelas de la orilla, que son las que leen el viento local; y, si llevás embarcación de apoyo, la normativa de navegación de la laguna, que fija chaleco obligatorio y zonas de exclusión cerca del puente. Con eso resuelto, el resto lo pone la primavera.
Fuentes: Ministerio de Ambiente (página del registro de kitesurf de la Laguna Garzón y comunicado «Lo que tenés que saber si practicás kitesurf en Laguna Garzón», con zonas, cupo, estacionamientos y las resoluciones ministeriales 461/2020 y 382/2022) e Intendencia de Maldonado (comunicado sobre la habilitación de las dos zonas al norte y al sur del puente), verificados el 10 de setiembre de 2026; fichas ya publicadas en Portal Garzón de Kite Club Uruguay, la Escuela de Kite y Windsurf Laura, A Pura Vela y la Laguna José Ignacio. Foto de portada: jikatu (CC BY-SA 2.0).
