Entre julio y octubre, la ballena franca austral se ve desde la costa entre José Ignacio y la Laguna Garzón sin subir a ningún bote: la normativa uruguaya prohíbe acercarse a los animales con embarcaciones, así que en esta zona el avistaje es siempre desde tierra. Con un punto alto frente al mar, un día de poco viento y algo de paciencia alcanza.

Cada invierno la ballena franca austral migra desde aguas subantárticas hacia la costa de Uruguay, Argentina y el sur de Brasil para reproducirse y criar. La temporada corre de julio a octubre, con el pico de presencia entre julio y setiembre, cuando llegan sobre todo hembras preñadas o con cría que buscan aguas calmas cerca de la orilla antes de retomar la migración.

Puntos altos entre José Ignacio y la laguna: el faro de José Ignacio tiene vista abierta al océano en casi 180 grados y es el mirador más nombrado del tramo. Las playas oceánicas cercanas a la barra de la Laguna Garzón y cualquier duna o barranca alta entre ambos puntos también funcionan: cuanto más alto el mirador, más lejos se distingue el soplido. En la guía de invierno de José Ignacio y la Laguna Garzón hay una sección dedicada a las ballenas con más detalle.

Más al este, la costa de Rocha —La Paloma, La Pedrera, Cabo Polonio— suma otros miradores clásicos a lo largo de todo el litoral, y en Maldonado también se nombran Punta Colorada, Punta Negra y Punta Ballena: el repaso completo de toda la costa está en la nota sobre la temporada de ballenas en la costa de Rocha y Maldonado. Esta nota se enfoca puntualmente en el tramo entre José Ignacio y la Laguna Garzón, para quien está en la zona y no quiere moverse lejos.

Cómo mirar: las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde, con poco viento y mar planchado, suelen ser los mejores momentos. El primer indicio es el soplido, con forma de V y visible a mucha distancia; después puede asomar el lomo oscuro, sin aleta dorsal, y las callosidades claras de la cabeza. Llevá binoculares si tenés, abrigo cortaviento y algo para tomar mate: el avistaje nunca está garantizado, pero en días calmos del pico de temporada las chances son buenas.

Sumalo a un plan de un día: después de mirar desde la costa, la Laguna Garzón ofrece un paseo en bote por dentro de la laguna —una salida distinta, en aguas tranquilas, sin relación con el avistaje de ballenas oceánicas— y buenas chances de avistamiento de aves migratorias y residentes en los humedales. La laguna es área protegida desde 2014, así que ballenas, aves y el resto de la fauna de la zona comparten el mismo criterio de cuidado: mirar desde una distancia respetuosa y sin intervenir.

Fuentes: Ministerio de Turismo del Uruguay; Intendencia de Maldonado; Intendencia de Rocha (Turismo Rocha) — mismas fuentes citadas en la nota sobre la temporada de ballenas en la costa de Rocha y Maldonado, publicada en este portal.