¿Dónde merendar con chicos en la zona de la Laguna Garzón? La respuesta corta: hay una parada dulce en cada pueblo. En José Ignacio, la heladería Freddo —la única con puerta propia dentro del pueblo— y las medialunas de la Ruta 10; en La Juanita, panadería de masa madre y un café con librería; y en Pueblo Garzón, la casona fucsia de La Pulpería. Con distancias cortas entre pueblo y pueblo, la merienda funciona como paseo en sí mismo: se elige una parada, se suma una plaza o una caminata y la tarde queda armada, en verano y también fuera de temporada.
Qué hacer
El plan es el ritual rioplatense de las cinco de la tarde, versión costa. El clásico absoluto está sobre la ruta: Medialunas Calentitas, en Ruta 10 km 183,5, camino al pueblo de José Ignacio, con medialunas recién horneadas —de grasa o de manteca— para comer ahí con un café o llevar por docena a la playa o a la casa. Medio kilómetro antes, en el km 182,5, la Panadería José Ignacio juega otro partido: croissants estilo francés, focaccias y tartas de masa madre con ingredientes orgánicos, más jugos y porciones dulces para sentarse a la mesa. Y dentro del pueblo, el premio final de cualquier caminata es el cucurucho de dulce de leche de Freddo, entre la plaza y el faro.
Dónde
En el pueblo de José Ignacio la merienda se resuelve caminando: Freddo en la calle Eugenio Sainz Martínez, La Excusa con su jardín al aire libre —cafetería de mañana, parada de merienda de tarde— y las crêpes dulces y saladas para los que quieren algo más que factura. En La Juanita hay dos paradas con personalidad propia: Al Pan, Pan, la panadería de masa madre de la calle República Oriental del Uruguay esquina Calle 11, con croissants y delivery en la zona, y Rizoma, que combina café con una librería de más de 15.000 títulos y taller de cerámica: la merienda con libro incluido. En Pueblo Garzón, La Pulpería sirve pastelería casera y bebidas naturales en una casona de fines del 1800 imposible de confundir por su fachada fucsia.
Cuándo
Es un plan de todo el año, y esa es su gracia: cuando la playa no acompaña, la merienda sostiene la tarde. Fuera de temporada conviene saber quién sigue en pie: la Panadería José Ignacio abre todos los días de 8 a 19, Rizoma suele abrir de viernes a domingo de 9 a 18:30 —conviene confirmar en su Instagram— y La Pulpería apuesta a sostener el año entero. En verano la oferta se multiplica: la Panadería suma el Café de Playa en el viejo local de la Carnicería Manolo, en enero y febrero de 8 a 20. Los horarios de esta nota son los que publican las fichas del portal y pueden cambiar según la época; cada ficha tiene botón de WhatsApp para confirmar directo.
Consejos para ir con chicos
La fórmula que mejor funciona es merienda más movimiento: el helado se disfruta el doble camino al faro, y la medialuna rinde más si después hay hamacas — las plazas y juegos de los tres pueblos quedan siempre cerca de alguna de estas paradas. Si el presupuesto pide moderación o hay antojo a deshora, El Mercadito, el supermercado del pueblo de José Ignacio, abre todos los días de 10:30 a 21 para armar una merienda de canasta y llevarla a la playa. Las calles del pueblo son de arena y sin veredas: cochecito robusto o mochila para los más chicos. Y si el cielo se cierra del todo, el plan de lluvia con chicos convierte la misma merienda en programa de día entero.
