En el paraje Garzón, justo a mitad de camino entre el mar de José Ignacio y las calles de tierra de Pueblo Garzón, Posada Mosaico despliega nueve habitaciones y suites con patios propios que miran al lago o a la piscina, más villas privadas con piscina y parrillero para quienes viajan en grupo. El entorno es de campo sereno: olivares para caminar, cancha de tenis, bicicletas libres y cabalgatas por los alrededores.
Su gracia está en la ubicación bisagra: en un cuarto de hora estás con los pies en la arena o cenando en lo de Mallmann, y de noche volvés a un silencio que la costa ya no tiene en enero. Va bien para familias y parejas que quieren tarifas y espacio de campo sin renunciar a la movida del balneario. Estilo uruguayo sin pretensiones, para descansar en serio.
